jueves, 26 de diciembre de 2013

por Eileen Caddy

Esta Vida espiritual puede compararse al nacimiento de un bebé, que va en etapas. Hay una expansión que continúa todo el tiempo hasta la etapa final, cuando el bebé está listo para nacer. Cuanto menos resistencia hay, menos dolor. No todo es fácil, no todo es placentero, pero la meta es tan maravillosa, tan gloriosa, que todo vale la pena. Entonces vigila la meta y sabe que YO SOY siempre contigo, aun hasta el final. Mi Paz les doy. Descansen en ella cuando estén atribulados y la carga parezca muy pesada. Acepten Mis dones, con alabanza y agradecimiento. Como las olas del mar, siempre hay movimiento. Te mueves hacia adelante y hacia arriba y todo es tan claro como el cristal. Te estás elevando y eres consciente de Mí. YO SOY tu Todo y conoces la perfección. Repentina e inesperadamente te encuentras moviéndote más y más arriba. Todo se aclara. La vida se hace gozosa. Hay un propósito y un plan en ella. Aquí es donde la fe y la creencia son esenciales. Se necesita un movimiento constante. Cada vez que haces ese movimiento hacia adelante, eres más fuerte, más poderoso y alcanzas mayores alturas. Es ese ímpetu el que te empuja más profundamente a aquellos reinos de la realidad donde todo es Luz.

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