jueves, 26 de diciembre de 2013

por Eileen Caddy

No dejes que nada te perturbe. Vive día a día, buscando siempre esa calma interior a la que nada puede afectar. Deja que Mi alegría fluya a través de ti. Cada alma necesita amor y cuidado individual y especial. Da y da sin escatimar. YO ESTOY siempre allí, como el aliento que mantiene vivo tu cuerpo. Ten conciencia de Mí todo el tiempo. YO SOY la fuerza que vive dentro de tu ser. YO SOY la Vida.

Atacando la depresión

El curso natural de la vida nos lleva a través de altibajos. Muchas veces los periodos "bajos" hacen que los "altos" sean más dulces. Usualmente, nos movemos a través de los tiempos tristes, sabiendo que habrá una luz al final del túnel. Pero ocasionalmente, nos encontramos atascados en un atolladero sin una salida rápida o fácil.  Cuando la tristeza se prolonga más de lo usual, es posible que lo que realmente estemos experimentando es depresión. Se estima que el diez por ciento de los estadounidenses padecen de depresión. Un error muy común es pensar que aquellos que experimentan depresión pueden simplemente salir de ese estado rápidamente. El tratamiento es mucho más complejo. Los enfoques modernos para tratar la depresión incluyen asesoramiento, ejercicio, medicamentos, o remedios herbales. Mientras que cualquier combinación de estos puede aliviar algunos de los síntomas de depresión, la Kabbalah ofrece un plan de acción diferente. 
La depresión puede dispararse por una tragedia repentina, cambios biológicos del cuerpo, enfermedad o dificultad. Para otros, la depresión es causada por un abuso físico o emocional experimentado por un largo periodo de tiempo.  Muchas veces la tristeza es una indicación de que no estamos alcanzando todo nuestro potencial. De hecho, muchos de los que sienten depresión se sienten insatisfechos, perdidos, o decepcionados.
La Kabbalah puede iluminar el camino para salir de la depresión. Yehuda  Berg explica las herramientas prácticas para cambiar percepciones y crear un cambio sostenible en su libro, Reiniciando.  Aquí están tres herramientas que él recomienda para esclarecer la oscuridad de la depresión. 
Compartir con otros
Primero, debemos mejorar cuando se trata de compartir con otros. Muchas veces compartimos cuando nace la oportunidad, un trozo de goma de mascar, o una taza de harina. Estas cosas son fáciles de dar. Pero, ¿qué tan a menudo salimos de nuestro camino para ayuda a otros?  Es mucho menos conveniente compartir cuando sentimos que tenemos recursos limitados, especialmente cuando esos recursos son emocionales.  Actuar fuera de nuestra zona de confort es como,  kabbalísticamente, creamos más Luz en nuestra vida. El trabajo como voluntario, tomar acción en nuestras comunidades, y ayudar a aquellos que están a nuestro alrededor, nos ayuda a conectarnos con otros y crea un sentimiento de buena voluntad que puede elevar espíritus. "Instantáneamente multiplica el tamaño de nuestra vasija y el deseo que tenemos por la vida, el amor y la Luz", dice Yehuda. "Recuerda que al final, incluso los pequeños actos de compasión desinteresada llevan a recompensas llenas de Luz”.
Practica la apreciación
Luego, debemos practicar nuestra apreciación. Tomarnos el tiempo para volvernos conscientes de nuestros dones y bendiciones puede alterar mucho nuestra perspectiva.   Al principio, puede que la gratitud se vea forzada.  Pero para muchos, es una situación en la que de tanto forzar algo, lo consigues.  Tomarse el tiempo para reconocer las bendiciones de quienes nos rodean es vital para superar la depresión. Comenzamos a expresar nuestra gratitud por las cosas pequeñas en nuestra vida.  Eventualmente, veremos que nuestros dones son abundantes y que continúan creciendo. "La apreciación es integral para revelar Luz en nuestra vida", nos dice Yehuda. "Sin apreciación, toda la gente y situaciones maravillosas pasarían desapercibidas. Podríamos tener a todo el mundo a nuestros pies, pero si no logramos apreciar estos dones, es como si no tuviéramos nada de nada".
Resistirse a la reacción
Otro paso importante al erradicar la depresión es ser proactivo. Muchas personas que lidian con la depresión sienten que las cosas les ocurren a ellos, como si tuvieran poco control sobre las situaciones que se desenvuelven.  Responderle al mundo con esta actitud es un comportamiento reactivo.  Cuando nos retiramos del mundo es menos posible que compartamos nuestros talentos y dones con otros.  Esto se convierte en una espiral descendiente que nos lleva más profundo hacia la oscuridad. El comportamiento proactivo significa retar a esta tendencia.  "Cuando actuamos de manera proactiva", explica Yehuda, "reconocemos que nada nos está ocurriendo a nosotros, ya que estamos nosotros mismos cambiando... Cada vez que compartimos, nos comportamos de manera proactiva, y cada vez que restringimos nuestros impulsos reactivos, nos estamos comportando de manera proactiva". Al hacer esto, inevitablemente cambiamos nuestro comportamiento para estar en armonía con la Luz del Creador.  

por Eileen Caddy

Esta Vida espiritual puede compararse al nacimiento de un bebé, que va en etapas. Hay una expansión que continúa todo el tiempo hasta la etapa final, cuando el bebé está listo para nacer. Cuanto menos resistencia hay, menos dolor. No todo es fácil, no todo es placentero, pero la meta es tan maravillosa, tan gloriosa, que todo vale la pena. Entonces vigila la meta y sabe que YO SOY siempre contigo, aun hasta el final. Mi Paz les doy. Descansen en ella cuando estén atribulados y la carga parezca muy pesada. Acepten Mis dones, con alabanza y agradecimiento. Como las olas del mar, siempre hay movimiento. Te mueves hacia adelante y hacia arriba y todo es tan claro como el cristal. Te estás elevando y eres consciente de Mí. YO SOY tu Todo y conoces la perfección. Repentina e inesperadamente te encuentras moviéndote más y más arriba. Todo se aclara. La vida se hace gozosa. Hay un propósito y un plan en ella. Aquí es donde la fe y la creencia son esenciales. Se necesita un movimiento constante. Cada vez que haces ese movimiento hacia adelante, eres más fuerte, más poderoso y alcanzas mayores alturas. Es ese ímpetu el que te empuja más profundamente a aquellos reinos de la realidad donde todo es Luz.